La importancia del juego en la primera infancia

En este artículo, veremos nueve sorprendentes beneficios del juego en el desarrollo infantil. También revisaremos los resultados de las investigaciones que destacan la importancia del juego.

La importancia del juego en el desarrollo infantil

Muchos padres saben intuitivamente por qué el juego es importante para los niños, pero a pesar de sus muchos beneficios, rara vez asociamos el juego con el aprendizaje.

Para la mayoría de las personas, el aprendizaje implica la adquisición de una nueva habilidad específica, como memorizar el alfabeto, contar, escribir, etc. Suelen creer que el juego es sólo para divertirse y no implica ningún aprendizaje real.

Sin embargo, según los estudios, jugar es aprender. Los niños aprenden jugando.

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No se puede subestimar la importancia del juego en la primera infancia, porque el juego es esencial para el crecimiento del niño.

5 Beneficios del juego

ESTIMULAR EL DESARROLLO TEMPRANO DEL CEREBRO

Jugar puede favorecer el desarrollo cerebral del niño de muchas maneras, entre ellas proporcionando experiencias vitales cruciales para sentar las bases del crecimiento del cerebro.

Los cerebros de los bebés están dotados de un exceso de conexiones de células cerebrales (sinapsis). La sobreproducción de sinapsis permite que la información captada en los primeros años construya los cimientos del cerebro.

Un entorno enriquecido con juegos, juegos sensoriales y materiales de juego proporciona las experiencias vitales perfectas para construir esos cimientos. Si esas experiencias faltan, las sinapsis relacionadas se perderán.

Los neurocientíficos descubrieron que el enriquecimiento, como los juguetes, los juegos y la diversión, puede alterar la química y la fisiología del cerebro. El área del cerebro asociada al procesamiento cognitivo superior (la corteza cerebral) puede beneficiarse del enriquecimiento ambiental y del juego más que otras partes del cerebro.

MEJORAR LA INTELIGENCIA

También se ha comprobado que el juego temprano se asocia a una mayor inteligencia más adelante en la vida.

Un estudio de la Universidad de Arkansas muestra que ofrecer regularmente juguetes a los bebés para que jueguen conduce a un mayor coeficiente intelectual a los tres años. Posteriormente, el psicólogo Edward Fisher analizó 46 estudios realizados sobre el juego. Descubrió que el juego podía mejorar el desarrollo cognitivo, lingüístico y social del niño.

DESPERTAR EL PENSAMIENTO CREATIVO

Quizá el beneficio más evidente del juego es que aumenta la creatividad del niño.

La creatividad está estrechamente ligada al pensamiento divergente, que explora muchas soluciones posibles y suele generar ideas creativas. Muchos estudios han descubierto que el juego está muy asociado al pensamiento divergente.

Para comprobar esta asociación en un estudio, los investigadores asignaron al azar a 52 niños, de entre seis y siete años, a dos actividades. En la primera actividad, los niños copiaron un texto de una pizarra. En la segunda, los niños jugaban con masa salada6.

Posteriormente, se pidió a todos los niños que realizaran un proyecto creativo. Un panel de diez jueces comprobó que los proyectos creados por los niños del grupo de la masa salada tenían mayores cualidades creativas que los del otro grupo.

Otros estudios también han asociado el juego libre, especialmente el juego simulado, con una mejora significativa del pensamiento divergente.

El juego libre es un juego no estructurado que anima a los niños a explorar y diseñar sus propios juegos. El juego de simulación requiere que el niño imagine escenarios y luego los represente. La libertad de estos tipos de juego permite a los niños ser creativos.

La imaginación alimenta la creatividad y algunos estudios también han descubierto que los adolescentes creativos suelen haber tenido amigos imaginarios en la infancia.

MEJORAR LA COMUNICACIÓN, EL VOCABULARIO Y EL LENGUAJE

La relación entre el juego temprano y las habilidades comunicativas posteriores también es evidente en la investigación.

Un estudio trató de entender si la comunicación podía beneficiarse del juego. Los investigadores observaron lo que ocurría cuando un bebé empezaba a jugar con un juguete. Comprobaron que si la madre respondía manipulando y nombrando los juguetes, el bebé -cuando se examinaba tres meses después- tenía mejores habilidades lingüísticas.

Otro estudio, realizado por la Universidad de Georgia, observó a sesenta y cinco niños de jardín de infancia en sus aulas durante cuatro semanas. Se comprobó que la presencia de juegos, especialmente los de simulación, predecía el rendimiento en prelectura, lenguaje y escritura.

El juego de simulación es especialmente beneficioso porque permite a los niños pequeños practicar su vocabulario cuando hablan y tratan de entender a los demás. Durante el juego social, suelen corresponder a las palabras y acciones de los demás para llegar a acuerdos.

PROMOVER EL CONTROL DE LOS IMPULSOS Y LA REGULACIÓN DE LAS EMOCIONES

La autorregulación es una de las habilidades más esenciales para la preparación escolar. Los niños bien regulados pueden esperar su turno, resistir la tentación de coger objetos de otros niños, controlar las emociones negativas y persistir en las actividades que suponen un reto.

En un estudio neozelandés, los psicólogos examinaron cómo los niños manejaban los acontecimientos negativos durante los juegos de simulación. Comprobaron que los niños que tenían más juegos de simulación con sus cuidadores regulaban mejor sus emociones para seguir jugando.

La regulación de las emociones no sólo es esencial para el éxito académico, sino que también puede predecir el éxito social de un niño. En preescolar, los niños que muestran un mejor control emocional son más simpáticos y socialmente competentes.
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